El acantilado

Imposible desligar esta villa costeira de su majestuoso litoral. Entrantes y salientes de costa y relieves imposibles aportan la personalidad que caracteriza a esta maravillosa zona. Su particular geología y el rugir del mar puede sentirse en la etapa del Camino Natural Ruta del Cantábrico, que discurre por todo el municipio de Ribadeo bordeando el mar, pasando por parajes naturales que son únicos en la costa cantábrica, entre los que destacan las pequeñas calas y los acantilados que conforman la espectacular costa ribadense.
Transitando por la línea costera y gozando de espectaculares acantilados y playas, el viajero puede percibir la estrecha relación de las gentes del lugar con el medio marino. El punto final se localíza en la Playa de las Catedrales, declarada Monumento Natural por la enorme belleza de sus singulares formas rocosas creadas por el mar

Nuestro litoral

Desde Illa Pancha, al este, hasta el límite con el municipio de Barreiros, en el oeste, el litoral ribadense se convierte en una infinidad de entrantes y salientes.
Entre los primeros predominan las playas recogidas, como las de Rochas Brancas, Xuncos, As Illas, Os Castros y Esteiro, o pequeñas ensenadas rocosas como A Insua, Arnela, Loureiro, Coedo, Areosa, Cegoñas o Cabalar, en ocasiones cubiertas de cantos rodados y que pueden pasar desapercibidas si el visitante no se acerca lo suficiente a la orilla del mar.
Entre los segundos destacan numerosos salientes, auténticos aguijones que se incrustan en el mar como el Penedo da Insua, Penedo do Corvo, Punta Corveira, etc.

As Catedrais

Los acantilados de As Catedrais, a apenas 6 quilómetros de la villa en dirección a A Coruña, constituyen un referente ecológico, geológico y paisajístico de ámbito europeo.
Declarado Monumento Natural por la Xunta de Galicia, este paraje de costa solo es útil como playa durante la bajamar, pues durante la pleamar es uno más de los acantilados de la costa de la Mariña contra los que rompen las olas del Cantábrico. Pero en esa línea de terramar de poco más de un quilómetro de longitud el mar trabajó durante siglos la roca de losa y pizarra propios de la zona creando una docena de cuevas y seis arcos de piedra que en dos de los casos superan los 30 metros de altura.

Hábitat Natural

A pesar de que las formas que derivan de este peculiar encuentro entre el mar y el continente sean las protagonistas, no se debe pasar por alto la riqueza de este lugar en lo que se refiere a su flora y fauna, propias de la costa Atlántica, especies que tuvieron que adaptarse a las extremas condiciones ambientales del lugar. Así, la “herba de namorar”, el perejil de mar, el tojo o el brezo forman parte de la vegetación terrestre de la zona. En lo que respecta a la vegetación marina destacar las algas rojas y las algas coralináceas incrustantes que, junto con los líquenes, modifican el aspecto original de los acantilados.

La Fauna

Sobrevuelan asiduamente este espacio las gaviotas; picoteando a la orilla del mar es común encontrar el pirlo y nadando y sumergiéndose se puede observar el cuervo marino grande, que da nombre a las abundantes penas Corveiras de la zona. Estacionalmente es posible contemplar, entre otras, la garzota o la abubilla, llegadas con la primavera, o asistir al paso de aves marinas migratorias como o el alca o el alcatraz común.
Por último, en lo referente a la fauna marina sobresale la presencia de percebes, mejillones, lapas, bígaros y bellotas de mar.

Conócela

Esta es la ruta recomendada con la que podrás conocer este enclave natural. El Camino Natural Ruta del Cantábrico transita por toda la línea costera del municipio ribadense y permite al visitante gozar de espectaculares acantilados y playas. 

Ruta del Cantábrico

Durante sus 18,7 km el viajero percibe la estrecha relación de las gentes del lugar con mar. 
Su primer tramo es urbano y cuenta con importantes recursos culturales como el Cargadoiro o el Fuerte de San Damián, hasta llegar a Illa Pancha.
El resto de la ruta, que discurre en ocasiones por estrechas sendas sobre el mar, lleva al afortunado paseante por una serie de lugares de interés tales como vestígios de antiguos castros, playas espectaculares o el pintoresco enclave marinero de Rinlo, hasta terminar en la Playa de As Catedrais.