La Senda Comercial

La Senda Comercial

La existencia del núcleo de Ribadeo se remonta al menos al siglo IX, cuando se conocen las primeras noticias de este puerto. Está documentada la existencia de dos pueblos de pescadores en Cabanela y Porcillán.
A principios del siglo XVI, Ribadeo gozaba de gran importancia como plaza marítima y, desde el punto de vista económico, la villa estaba muy ligada a la economía atlántica y a la carrera de Indias, gracias principalmente a la exportación de madera a Sevilla. y Lisboa y la construcción naval, que ocupaba una parte importante de la población de la región.
En el siglo XVII, el vino, la grasa de ballena, el hierro, la sal, las sardinas, la madera, los palos, las barcas, el alquitrán, las pieles, el aceite, las aceitunas, la salazón, la herrumbre, los tejidos y los granos de trigo y centeno formaban el tráfico marítimo de esta época, siendo un centro receptor y distribuidor de materias primas y productos elaborados. El puerto tenía un derecho real de control y pago de impuestos, por lo que todo el tráfico de altura del occidente de Asturias y de la provincia de Mondoñedo debía partir o detenerse en Ribadeo.
La época de mayor auge económico en Ribadeo se produce en el siglo XVIII (siglo de la Ilustración o de las Luces). Las extraordinarias características naturales del puerto de Ribadeo lo han convertido en un lugar muy valorado, considerado por los comerciantes locales como superior a todos los cantábricos, por su capacidad para servir de refugio en caso de temporal. La frenética actividad comercial de la época influyó en el establecimiento en Ribadeo de destacados comerciantes tanto del propio pueblo como de extranjeros que impulsarían la construcción de nuevas viviendas, dando lugar a una poderosa clase social que contribuiría a la transformación del pueblo.
El movimiento del puerto de Ribadeo en el siglo XVIII aumentó notablemente en el último cuarto de siglo, al que debió contribuir el tráfico de vinos y sobre todo de aguardientes, siendo la recaudación de impuestos el más rentable de todos los puertos gallegos. El tráfico de cereales, bacalao y sal también ha aumentado en los últimos años. Toda esta actividad convertiría a Ribadeo en el tercer puerto gallego por volumen de recogida, sólo por detrás de A Coruña y Ferrol.
Pero el componente que dinamizaría significativamente este comercio sería la actividad industrial relacionada con el textil, reactivada a partir de 1770 con el permiso de importación directa de lino y cáñamo, que antes pasaba por Bilbao a mayor precio por comisiones.