La Huella Religiosa

La Huella Religiosa

Ribadeo es una villa con más de mil años de historia, aunque será a partir del siglo XII de la mano del rey Fernando II cuando comience el verdadero desarrollo de su población.
En su consolidación como burgo jugó un papel destacado la Iglesia, llegando a ser nuestra villa sede episcopal durante un breve periodo de tiempo con el obispo Pelayo de Cebeira (1199 a 1218). Poco a poco se fueron añadiendo elementos característicos del ámbito urbano como la antigua Colegiata de Santa María (hoy desaparecida) o los conventos de San Francisco y Santa Clara.
En esta ruta urbana se pueden recorrer sus principales elementos religiosos, iglesias, capillas y conventos, que permiten adentrarse en la historia de Ribadeo.

Cabanela

Ribadeo fue sede episcopal con el obispo Pelayo de Cebedeira (1199 a 1218). Según la tradición, la antigua sede episcopal estuvo en Cabanela y de esta sede aún se conservan unas ruinas. Allí permaneció hasta 1218, año en que retorno a Villamayor de Brea, que adoptó el nombre de Mondoñedo.
De los años en los que la sede permaneció en esta villa es el báculo del obispo Pelayo ‐magnífica pieza de cobre dorado con esmaltes limosinos que hoy está en el Museo Nacional de Arte de Cataluña. También a este prelado pertenecieron los famosos zapatos episcopales encontrados en su sarcófago y que se conservaron excepcionalmente.

Capilla de A Atalaia

La capilla, de carácter medieval y ubicada sobre tramos de las antiguas murallas, fue erigida en el siglo XII, lo que la convierte en el templo más antiguo de la localidad, si bien su pórtico de es del siglo XIV y sufrió varias reformas en el transcurso de los siglos, en una de las cuales se tapió la puerta que se abría sobre la Atalaya.
Cuenta con una espadaña de un solo vano y un pórtico de estilo gótico, con arco ojival y ornamentación geométrica, encima del cual se puede observar el escudo de armas de Ribadeo.

Santa Clara

Originariamente era un beaterio en el siglo XI, transformándose en convento en el siglo XIV. En el siglo XVI se declaró un voraz incendio lo que conlleva su reconstrucción, tras la cual su situación mejoró considerablemente llegando a ser en el siglo XVIII uno de los mejores templos de la provincia, la comunidad que congregaba era poseedora de importantes rentas.
A principios del siglo XIX, con ocasión de la invasión de la villa por las tropas napoleónicas, las tropas francesas ocupan el monasterio dañándose gravemente el edifico y sufriendo la pérdida de una buena parte de su archivo.
Entre 1810 y 1812 el edificio funcionó como hospital militar y posteriormente como albergue de enfermos transeúntes.

Santa María do Campo

Poco queda ya del tempo medieval que existió hasta la desamortización de Mendizábal. El antiguo Convento de San Francisco fue fundado, según la tradición, por Francisco de Asís durante su peregrinación a Compostela en 1214, al llegar hasta aquí por ser Ribadeo sede episcopal. Tras la desamortización se reconvirtió en parroquial pasando a llamarse Iglesia de Santa María do Campo.
No es hasta 1902 cuando se reforma y amplía la iglesia, construyéndose la torre, la bóveda, el coro nuevo y se elimina el claustro. Las puertas son de estilo gótico y en una de ellas podemos observar la decoración típica de los templos mendicantes en lo que respecta al zig-zag que decora las portadas.

Venerable Orde Terceira

Esta construcción fue la segunda que realizó la Tercera Orden de San Francisco (actualmente es una Orden Franciscana Seglar), después de fundarse en 1679, la primera fue construida dentro del Convento de San Francisco en 1683 en un espacio cedido por dicha comunidad en el huerto del convento. Esta capilla se destruiría en 1926, dando pié a la construcción de la actual.
Sufragada por Corona González, viuda de Ramón González ribadense que hizo fortuna en América, tiene gran interés artístico el mausoleo que aquí se custodia con los restos de ambos.

Capilla de San Roque

En esta capilla construida sobre un templo anterior del s. XIV, los aldeanos, entre los siglos XV y XVI, veneraban una imagen del santo por haberle puesto remedio a la enfermedad que asolaba la región.
La capilla experimentó diversas ampliaciones, la más importante en el s. XVIII, cuando el canónigo tesorero de la catedral de Mondoñedo, Salvador Menéndez Navia y Villamil, mandó reedificar la capilla desde sus cimientos cerca del antiguo emplazamiento.

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